13 de mayo de 2010

No me vengas a enfermar la cabeza,
 no te invites a dormir a mi siesta, 
no me busques lo que nunca te encontrás 
(tengo asuntos que no pienso convidar)
yo no te debo nada, cerrá bien cuando te vayas, corazón.
Deliciosamente no te soporto y no me apuestes,
que no soy buena jugadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario