No me vengas a enfermar la cabeza,
no te invites a dormir a mi siesta,
no me busques lo que nunca te encontrás
(tengo asuntos que no pienso convidar),
yo no te debo nada, cerrá bien cuando te vayas, corazón.
Deliciosamente no te soporto y no me apuestes,
que no soy buena jugadora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario