29 de junio de 2010

Lluvia, macho chaparrón, gotean los recuerdos y yo en esta fiebre de espinas que no sangré (atando cabos, cayendo bajo). Y mañana tal vez vuelva a darle cuerda al corazón. Pero mientras tanto, sólo tengo esta tormenta que me tackleó (y no me suelta, no, no me suelta).

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