30 de noviembre de 2010
De nada sirve sentarse y preguntarse por qué, además no importa. Cuando el gallo cante al despuntar el alba mira por la ventana y me habré ido. De nada sirve que enciendas tu luz, esa luz que nunca conocí. De nada sirve que enciendas tu luz, estoy en el lado oscuro del camino pero deseo que hubiera algo que dijeras o hicieras para intentar que cambiara de idea y me quedara , de todas formas nunca hablamos demasiado. Así que de nada sirve que grites mi nombre como nunca antes lo hiciste, de nada sirve que grites mi nombre... no puedo oírte mas. Voy pensando y preguntándome carretera abajo, que una vez amé a un hombre, yo le di mi corazón, pero el quería mi alma. Estoy caminando camino abajo, sola, nene. A dónde me dirijo, no puedo decirlo, pero adiós es una palabra demasiado buena, así que sólo diré que te vaya bien; no estoy diciendo que me trataras mal, podías haberlo hecho mejor, pero no me importa, digamos que malgastaste mi precioso tiempo, pero no lo pienses dos veces, está bien.
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